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    5/8/2007

    DAS LEBEN DER ANDEREN (LA VIDA DE LOS OTROS) - FLORIAN HENCKEL VON DONNERSMARCK (2006)


    Muchas veces he criticado desde este espacio al sistema imperialista, al capitalismo salvaje, y aunque nunca me he declarado politicamente ni de izquierda ni derecha siempre he escrito post a favor de tendencias socialistas que me inclinan mas del lado de la izquierda. Repito no me encasillo en ninguna de estas dos alas políticas porque creo que hoy en dia temas como el bienestar general, la distribución de la riqueza igualitaria, la eliminación de la pobreza, la seguridad y otros, son temas que comparten todos los grupos políticos. No voy a ahondar mucho en el tema pero asi como estoy en contra de este sistema capitalista salvaje e inhumano también estoy en contra de lo que se conoce como "Dictadura de proletariado", no estoy en contra de este concepto en la teoria marxista del estado que por cierto me parece tan perfecta que llega a la utopía, si estoy en contra de la aplicación que esta "Dictadura de proletariado" tuvo en la vida real e historica: URSS, China y República Democratica Alemana (RDA), países donde se sacrificaron miles de vidas para establecer un sistema que luego cayo por la misma voluntad del pueblo.

    Recientemente vi la película "Das Leben der anderen" (La vida de los otros), es muy interesante encontrar películas donde cuando se describa un estado autoritario y policial no se este refiriendo a la alemania nazi, en este caso la película esta ambientada en la convulsionada Berlín oriental de 1984 -cuando ya se percibía la decadencia del régimen comunista-, "La vida de los otros" plantea como eje del conflicto un interrogante difícil de resolver si es que no se apela a una escala de grises: cómo mantener cierta integridad moral en medio de circunstancias aterradoras (léase represión, censura, delación). Y, en este sentido, Von Donnersmarck no cae prácticamente nunca en esos blancos y negros (los buenos y los malos) tan simplistas como tranquilizadores. En 2003 con inesperado éxito, la comedia alemana Good Bye Lenin, contaba los dilemas de una familia de Berlín del Este en el proceso de la reunificación de su país. Allí, con un tono dulce y melancólico, el director Wolfgang Becker mostraba que detrás del muro también había felicidad, a pesar de todo. Los costados más siniestros de ese todo tan complicado eran apenas insinuados. Ahora, en La vida de los otros - film ganador a la mejor película extranjera en la última entrega de los Oscar- todos esos detalles sobre la República Democrática Alemana están en primer plano, es una mirda desde adentro.

    Título Original: 'Das Leben der Anderen' Dirigida por: Florian Henckel Von DonnersmarckGénero: DramaReparto: Ulrich Mühe, Martina Gedeck, Sebastian Koch País: Alemania



    El escenario del Este europeo, es triste, el gris en las paredes desgastadas de los edificios comunitarios, los colores desangelados de los pocos automóviles que circulan por las calles y el color austero de la formica marrón oscuro de los muebles, refleja el estado de melancolía en el que viven unos cuantos intelectuales amantes de la libertad y de occidente.
    La "inteligencia" comunista, en su ansia de escudriñar los recónditos rincones del alma humana, conoce todas las tipologías del comportamiento de los demás, pero no ha previsto que uno de los suyos pudiera cambiar por el efecto del sentimiento de amor, por el conocimiento de los demás y por la melodía de una sonata dedicada a un hombre bueno. La película de von Donnersmarck esta centrada en la gris existencia del capitán Wiesler (Ulrich Mühe), de la temible Stassi (la agencia de seguridad del Estado también conocida como Staatssicherheit). El hombre es el mejor ejemplo de aquellos para los que la defensa del país bien vale la utilización de todos los métodos de espionaje, intimidación y tortura accesibles ("El fin justifica los medios"). Hasta que su superior le encarga la vigilancia del dramaturgo Georg Dryman (Sebastian Koch), un intelectual más interesado en su arte que en la disidencia política de la que empieza a ser sospechoso. Y entonces las certezas del burócrata y el artista se entremezclan y desmoronan plano a plano.

    El film describe la historia de Georg Dreyman (Sebastian Koch), un exitoso dramaturgo y director, y de su novia Christa-Maria Sieland (Martina Gedeck), una atractiva actriz que trabaja en las obras de su pareja. Ambos son espiados durante un par de años por el capitán Gerd Wiesler (Ulrich Mühe), y desde entonces sus vidas no volverán a ser las mismas. Muchas son las cosas que atraen de esta película, que es difícil pararse solamente en una de ellas, funciona con todos sus elementos a la perfección y con una armonía pocas veces vista en el cine reciente.

    Donnersmarck logra un maravilloso equilibrio entre un guión casi perfecto y la puesta en escena. Así pues, nos encontramos con una película visualmente y sonoramente bellísima, aun a pesar de los tonos apagados, que van en consonancia con lo que se cuenta. Una cámara que parece que no existe es testigo mudo de las vidas de tres personajes unidos por algo en común: su apreciación por al arte. En este aspecto, el guión es de una exactitud casi matemática, y al mismo tiempo es enormemente sutil, sin caer jamás en algo que podría haber sido equivocadamente panfletario. Y es que el tratamiento que se hace de uno de los personajes, en cuanto a cómo pueden cambiar unos ideales por introducirse en el maravilloso y sensible mundo del arte, es uno de los mejores aciertos del guión y probablemente la sensiblera excusa para criticarlo. Donnersmarck consigue su objetivo no sólo con un excelente guión y una sobria dirección, sino también con unas más que magníficas interpretaciones, sobre todo la de un Ulrich Mühe absolutamente gloriosa. Mühe compone un personaje enormemente complejo, y sin embargo con una gran facilidad para ganarse enseguida la simpatía del espectador. Si en la magistral ‘Cartas Desde Iwo Jima’ hablaba de la emoción contenida en muchas de sus escenas, aquí Mühe da verdaderas lecciones al respecto, intepretando escenas que por sí solas justifican el visionado de la película. Atención a la impresionante momento en el que escucha como uno de sus vigilados interpreta una pieza de piano. Y por supuesto, ese emotivo final, donde Mühe se corona con una demostración de lo que es la contención dramática, expresando muchísimo más que si fuera al contrario, en el que es desde ya uno de los mejores finales cinematográficos de todos los tiempos. A su lado, un actor recientemente visto en la magnífica ‘El Libro Negro’, Sebastian Koch, en un papel bastante amable y lleno de carisma, compenetrándose a la perfección con su compañera, Martina Gedeck, componiendo un personaje femenino atormentado y resignado.

    La belleza de la película de von Donnersmarck reside en que confía en el público para captar los pequeños cambios y motivaciones en los personajes, incluso si, aparentemente, son inexplicables. La primera vez que Wiesler se da cuenta de que ocurre algo sospechoso en la casa de Dreyman, actúa de un impulso y lo omite de su informe diario. Esta pequeña acción irá en aumento a través del resto de las vidas de todos los personajes. Es poco probable que hubiera permitido tal error si hubiese sabido las consecuencias de su decisión pero, una vez tomada, ha decidido el destino de todos los personajes para los años venideros.

    La película es larga, sin embargo, el ritmo nunca decae; el guión está lleno de sutiles efectos espejo y sus temas emergen sólo gradualmente. Uno de los temas más importantes es la metáfora al actuar: Sieland y Dreyman se encangan de simular, mientras que Wiesler es el fin contrario del espectro, intenta averiguar los verdaderos sentimientos que se esconden tras las máscaras de la gente de cara al público. En un Estado-policía, cada cual es consciente de que en público es necesario un cierto nivel de actuación, aunque sólo sea para evitar llamar la atención a alguien que pudiera pedir más detalles.

    La película, por otra parte, es un trabajo que puede fácilmente llevar una investigación de sus personajes y móviles. De hecho, es exactamente esta densidad de contar historias llevada con tal leve elegancia lo que hace que The Lives of Others sea convincente. La cinta tiene otro punto que cautiva profundamente; la música. Ésta acompaña perfectamente el ritmo de la película; parte vital dentro de ella, realizada por Gabriel Yared, reconocido músico de cine que cuenta en su haber con más de 80 filmes y con numerosos premios Oscar. Entre las películas destacadas podemos mencionar a Troya (2004), Cold Mountain (2003) y el Paciente Inglés (1996). La música que se escucha en el filme; “Sonata para un Hombre Bueno”, fue realizado en pleno rodaje.

    Entre el detallismo de Por el amor del pueblo , el notable documental de Eyal Sivan sobre la Stasi; el clima paranoico de La conversación , la obra maestra de Francis Ford Coppola, y la pintura social de otro notable retrato de esa época y lugar como Good Bye Lenin! , La vida de los otros resulta una crítica demoledora al control y la manipulación de la población civil por parte de un estado totalitario. Sin apelar a subrayados innecesarios, con el aporte de un impecable elenco, el director logra exponer en toda su dimensión las miserias y contradicciones de un sistema que, al menos en sus postulados, apuntaba a valores esenciales como la solidaridad, la igualdad y la libertad individual.El resultado es una fábula triste y melancólica, pero al mismo tiempo inteligente y provocadora, que parece destinada a un debate tan acalorado como el que hace poco propicio La caída , la reconstrucción de los últimos días de Adolf Hitler.

    La Vida de los Otros, es una excelente, pero realmente excelente película. Es un filme de bajo presupuesto pero que aún así, no le desmerita su alta calidad. Es por ello que fue seleccionada como Mejor Película de habla no inglesa en los pasados Premios Oscar, como también ha recibido diferentes galardones entre los que se destaca Mejor Actor, Mejor Guión y Mejor Película en diversos Premios Europeos y uno, en los Premios de la Crítica de los Ángeles. Al igual que una candidatura en los Globo de Oro. Esté, es el primer largometraje del director, Florian Henckel Von Donnersmarck, con una trayectoria importante pero en cortometrajes, tales como, “What the witness” (2002), “The Crusader” (2001), “Dobermann” (1999), quizás el más popular, “For the rest of our lives” (1997) y Midnight (1996).

     

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    8/6/2006

    CINEMA - WEBLOG MOVIE

    CINEMA

     

    CINEMA (CINE s.XXI - WEBLOG MOVIE) es mi nuevo blog acerca de cine, directores y actores, de a poco y a medida que aumente mi cinefilia ire haciendo reseñas y criticas de peliculas que logren captar mi atención, espero que sea del agrado de los que me leen, desde ya las criticas, comentarios y sugerencias estan abiertos.

     

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    7/14/2006

    ALLAN BALL, ROSE TROCHE Y RODRIGO GARCIA: Cine Independiente y humano


    ... la vida tambien son las cosas bien y mal hechas..., al azar ...
     

    La vida, la sola palabra "vida" es quizas el mayor misterio de la existencia, que es?, porque nos la dan?, tiene un proposito? tiene que tenerlo? , que hay despues de ella?... tantas preguntas y ninguna respuesta, va quizas solo una : "... nada es absoluto, nada es seguro, todo es relativo ..."

    Todos nos reformulamos, no reinventamos, todos volvemos a renacer en pensamiento una y otra vez en el transcurso de nuestra corta vida, repensamos nuestros pensamientos, los mejoramos, EVOLUCIONAMOS, mejoramos lo que creiamos correcto en determinado tiempo y espacio en funcion del futuro actual (presente), todo este formuleo es para mencionar mi creciente gusto por las producciones independientes y las series de culto, digamos que ya habia tenido acercamientos en cuanto a series sin muchas pretensiones empezando por Gilmore Girls, serie que trata acerca de una madre y su hija, y sus vidas en un tranquilo pueblo norteamericano, en la actualidad la serie ya por su septima temporado ha abandonado un poco esa simplicidad y sencilles para caer en los inevitables cambios comerciales por ratings (lo que le gusta a las masas), no llegue a ver Lost, porque no me llamo la atencion en un principio y aunque no lo vi no puedo evitar pensar que no es mas que un simple realtity actuado,en cuanto a cine me tope con Todd Solondz,la genial Dogville de Lars Von Trier, el año pasado incursione en el cine asiatico con directores como Zhang Yimou, Takeshi Kitano, Kim ki-duk y el genio del cine Wong Kar Wai.
     
    Pero la luz en estos ultimos meses llego con SIX FEET UNDER de la mano de Allan Ball, realmente increible, la complejidad de los personajes metidos en una serie sencilla sin pretensiones (en un principio claro, todo cambia despues de algunos Golden Globe), es un cóctel de amor, necrofilia, humor negro y existencialismo, sin olvidar la repetición del tipo de recurso visual-narrativo alla Belleza Americana - Allan Ball (esto es, realismo mágico concebido en Hollywood), partes que componen un todo probadamente efectivo la serie es un desfile de completo de personajes complejos psicologicamente, dramas familiares, conflictos individuales, una madre castradora que necesita la vida de otros para vivir, un joven homosexual que empieza reprimiendose y poco a poca sale del closet, un chico de 35 años sin responsabilidades a quien le cambia la vida luego de la muerte de su padre, una adolescente un tanto freek que no encaja con el modelo de "adolescente cool", y Brenda, la espléndida composición que la actriz australiana Rachel Griffith una maniaca depresiva que en la primera temporada es presentada como una pseudo genio y luego es convertida en una adicta sexual (vale aclarar que me identifico en 80% con este personaje salvo algunas desviaciones en su personalidad de indole comercial que se le han ido incorporando).
    A modo de gran diccionario de la psicología y la sociología posmodernas, la serie se mete en la vida de los Fisher, pintandocon pincel de humor negro el retrato de una familia disfuncional que posee una casa funeraria independiente en Los Ángeles, la ciudad donde todo es un feliz showbiss. Bajo la premisa de "alguien debe morir para que la historia vuelva a empezar", cada episodio comienza con una muerte circunstancial, que luego de alguna manera se relacionará con uno o varios de los personajes. La gran mayoría son iconos de la sociedad norteamericana: la anciana recatada, la actriz porno de los '80, el adolescente ex combatiente de la guerra del golfo, el pandillero mexicano, el joven gay. Todas son accidentales, desde las mas delirantes hasta las mas inesperadas, y eso es parte de su espíritu existencialista: la impredecibilidad, la total incertidumbre sobre el futuro y la idea de "democracia" unificadora: a cualquiera le puede tocar en cualquier momento. El juego interactivo establecido a partir de numerosos flashbacks y una sucesión de déjà vu que terminan por envolver a su protagonista central (el tal Nathaniel Jr., Nate, logrado papel de Peter Krause) en una indefinición realidad-fantasía de la que parece no poder salir, sostienen el atractivo de la primera emisión. Con el correr de los capítulos, las cosas tenderán a verse un poco más claras. Un poco, nomás. Breve repaso argumental: los Fisher, eje del relato, son propietarios de una casa funeraria ubicada en la inmensidad urbana de Los Angeles. Muerto el jefe de la familia, sus hijos Nathaniel Jr. y David (un sobrio y a veces contenido Michael C. Hall) asumieron la conducción del negocio mortuorio. A su lado, la señora viuda Ruth y Claire, la más chica y consentida de la familia. En el ámbito común de la casa-funeraria también está Federico, latino y especialista en preparar cadáveres, convertido en socio de la empresa luego de una inesperada herencia recibida; y un poco más allá Keith, novio de David, ex policía –negro y homosexual, para mayor morbo– que ve languidecer su vida como guardia de seguridad privada

    La serie es un conjunto de muchas cosas, los actores, puesto que cuenta con un gran reparto, un equipo tecnico tremedo, pero quizas por sobretodo una lista de directores invitados por capitulo, quienes les dan su toque personal a cada capitulo, asi es como llegamos a RODRIGO GARCIA y ROSE TRoCHE, El primero hijo del famoso escritor colombiano Gabriel Garcia Marquez ganador del premio Nobel de Literatura y la otra, una ascendente directora de cine queer.

    De
    Rodrigo Garcia y hasta ahora director de fotografía de filmes como ‘Four Rooms’ o ‘Mi vida loca’, debuta con esta pequeña obra pro-mocionada por el Festival de Sundance, vi la película "Things You Can Tell Just By Looking At Her" - (CON SOLO MIRARTE ... LAS COSAS QUE TE DIRIA CON SOLO MIRARTE), hermoso y sencillo poema al mundo de las mujeres, en su debut como director, bucea en el alma femenina para sacar a flote la complejidad de su mundo afectivo y mostrarnos la realidad doliente de unas mujeres sumidas en la soledad. Se trata de un nuevo retrato coral –al estilo de Crash (Vidas cruzadas) de Altman o de Magnolia de P. T. Anderson– construido a través de cinco historias, con personajes que se entrecruzan en los distintos episodios, y que tienen el mismo mensaje: la necesidad de alguien que nos ame.

    Rotundo, intenso y emotivo. Así se muestra uno de los principios filmo-gráficos más esperanzadores del cine independiente norteamericano. Varios de ellos suman, como esa placidez en el manejo de los tiempos y la puesta en escena, ese respeto por la respiración emotiva que está en las antípodas del montaje histérico y las explosiones –más o menos explícitas– que caracterizan al Mainstream, esa otra cara del cine yanqui que le debemos a los grandes estudios. Esta placidez comulga con un dedicado, ajustado elenco encabezado por un puñado de actrices de renombre que, interesadas en el proyecto, se involucraron por mucho menos de lo que acostumbran cobrar. Otros ingredientes restan. Es el caso de cierto personaje secundario sentencioso y altisonante (nada sutil); de cierta situación trágica que se estira con el fin de exprimir lágrimas fáciles; de la abundancia de diálogos (juraría que el inefable Gabo metió la mano allí), en los que el guión deposita una excesiva cuota de confianza. Y hasta cierto punto, de la propia estructura narrativa, que vuelve sobre el esquema coral tantas veces transitado por el cine indie (Tus amigos y vecinos, Felicidad, Magnolia y sigue la lista, que incluye a unas cuantas de Robert Altman). Media docena de mujeres, una ciudad que no podía ser otra que Los Angeles, y unos lazos tenues que oportunamente las conectan. Pero los lazos son demasiado tenues, y la estructura coral no llega a justificarse plenamente. Más allá de la entrega de las intérpretes, uno termina preguntándose si no hubiera sido mejor concentrarse en menos historias, para desarrollarlas con más consistencia y profundidad.

    Cinta coral de sentimientos que cuenta cinco historias sobre la providencia y la escasez emocional de siete mujeres que sufren y ríen, lloran y escuchan, viven y mueren. Con una desbordante natura-lidad, ternura y primor García compone un intensivo fresco social buceando en la complejidad femenina, en el universo de la mujer moderna, en sus inquietudes y temores, acercándose a la realidad de un modo sinuoso, pero a la vez límpido, sin pudor. En su debut, el joven cineasta ofrece una difícil visión, casi tortuosa, de unas vidas en las que la confusión emocional de este universo fe-menino se fusiona con la soledad, el desamor, la necesidad de cariño y la eterna búsqueda de la felicidad como constante vital, mecanismos románticos que forman los cimientos de una hermosa película establecida como uno de los más bellos himnos a la mujer del cine actual. Sentimientos superpuestos a una actitud ante la vida sublimados por una categórica diversidad de caracteres analizados exhaustivamente, en la que la heterogeneidad de los personajes creados con mimo y sosiego por parte de García encuentra su hábitat en un espléndido guión tejido con devo-ción, entrelazando las historias sutilmente y de manera insondable.
    La película progresa por la buena construcción del guión –premiado en Sudance–, con un ritmo pausado y un correcto engarzamiento de las historias, así como por el con-trapunto del que se sirve para acercar esas vidas de "mujeres de película" al espectador. Cinco mundos que recogen fábulas realistas sobre el aislamiento emocional, el vacío existencial apuntillado con un aborto, los últimos momentos de felicidad ante una muerte anunciada, la necesidad de compartir y la tierna visión de una ciega respecto al amor y la vida tienen lugar en el corazón de San Fernando Valley, el mismo barrio donde Paul Thomas Anderson situó, no de forma casual, su obra maestra ‘Magnolia’. Un film con el que este primer trabajo comparte un significativo tono melancólico y una historia coral de personajes desarraigados en busca de una felicidad que parece darles la espalda. Los perso-najes elaborados por Rodrigo García son mujeres carentes de afec-to, de comprensión, que no encuentran en su día a día respuestas a su soledad. Mujeres llenas de dudas sobre sí mismas surgidas ya sea por las cartas de tarot, por una ‘homeless’ que actúa como sacerdotisa, por una relación pasajera, por un enano o por el suicidio de una antigua compañera de instituto. Un penetrante recorrido a través del alma femenina que indaga en la mujer de un modo preciso y puntillista, pero a su vez apasionado y sincero, escarbando en los problemas de sus roles protagonistas con una delicadeza discreta, sin dejarse llevar por el dramatismo que ema-nan sus amargas vidas.

    Rodrigo García, gran conocedor del oficio, utiliza su dilatada experiencia para narrar estas vidas cruzadas sin ningún tipo de artificio, buscando en todo momento la máxima sim-plicidad en cada plano, dejando que sean las actrices las que mar-quen la pauta dramática de la acción. Bajo la suave partitura de Edward Sharmur, esta pequeña joya, una de las películas imprescindibles de este año, pondera su efecto con la impagable aportación de un reparto que se nutre de unas interpretaciones llevadas al extremo, soberbias composicio-nes de todas y cada una de sus actrices. Desde las inmensas creaciones habituales de Kathy Baker, Glenn Close y Holly Hunter, destacando el desgarro emocional que vierten Calista Flockhart y Valeria Golino hasta la demostración de un sobrado talento por parte de lo mejor de la función, volcado en los personajes de Amy Brenneman y, sobre todas ellas, una solemne Cameron Diaz.

    ‘Cosas que le diría con sólo mirarla’ compone así una triste fábula sobre el desconsuelo, sobre la infelicidad que provocan todos esos problemas ordinarios que tiene todo hijo de vecino y que suele encontrar su pilar paliativo en el pocas veces verdadero amor. Un sentimiento que para estas siete mujeres es tan necesario como esquivo, pero al fin y al cabo, esperanzador y cercano (como bien demuestra ese ilusorio final). Estamos pues ante una gran película independiente que invoca al espíritu mágico de un sufrimiento oculto en la ilusión, en el destino, en la pretensión de todo ser humano por conseguir la ansiada felicidad, en ese azar que trae la calma o en el caso más dramático, la arrebata.

    Hay que alabar la mirada poética y humana con que el debutante director escruta el interior siempre complejo del alma femenina. Y que sepa trasmitirnos el estado de fragilidad de esas mujeres que buscan ocultar sus anhelos íntimos, a las que una vida resuelta en lo material no es suficiente para colmar sus ansias de felicidad. Pero decir que es una mirada humana no significa que sea profunda porque no acierta a desentrañar las causas de esos miedos a la soledad y de esos desequilibrios emocionales. Nos presenta un panorama de familias rotas, donde la figura del padre no aparece o si lo hace es de forma adúltera, una sociedad donde el aborto es practicado como si se tratara de extirpar un grano, donde se da más crédito al tarot que a la ciencia médica, o donde lo importante es pedir amor aunque éste sea de índole homosexual más que darlo, como dirá la mendiga a Rebeca. Con esta desorientación y caos moral, con esta amalgama de sentimientos no resulta extraño que sus personajes sufran lo indecible.

    Tenemos, pues, un drama adulto, una mirada poética a la intimidad de la mujer de nuestro tiempo, que adolece de la profundidad de planteamientos que nuestra sociedad tampoco ha encontrado, pero que refleja adecuadamente la crisis de quien forja su vida sobre una independencia que pronto se convierte en soledad.

    THE SAFETY OF OBJECTS (LA SEGURIDAD DE LOS OBJETOS), es una pelicula tierna y sensible, sin golpes bajos sentimentales, muchos son los méritos que amparan este desafortunado y anticomercial título "La seguridad de los objetos", en el que la directora Rose Troche, famosa por sus controvertidas aproximaciones al tema del lesbianismo, aborda sin pretensiones y con ciertos toques de calidad la difícil tarea de realizar un filme coral con oficio. Aunque palidece al ser comparada con "Magnolia", "Happiness" o incluso con "Mumford", es cierto que en esta película sentimos que se nos ha envasado un fragmento de vida real. Depurándola de algunos aspectos del american way of life, respiramos certeza en las imágenes y en las interpretaciones, sin héroes ni villanos, sino con personas humanas, gente corriente que sufre y hace sufrir.

    Un ambicioso metraje de más de dos horas es el resultado de la adaptación del libro homónimo, trabajo que se tomó la propia directora del film. Todos muestran sus miserias, dan cuenta de un presente errático, difícil, insostenible. ¿Cómo seguir cuando se tiene la sensación de no pisar nunca en terreno firme? ¿De qué forma enfrentar la realidad todos los días cuando no se tienen certezas de los motivos que nos mantienen vivos? Para ellos la vía de escape es aferrarse a una ilusión, a un mundo que pende de un hilo. No pueden hacer frente a la angustia, y el refugio lo da la fuga. Añoran un pasado idealizado, compartiendo noches interminables en medio de cervezas y acordes de guitarras, y un impulso irrefrenable parece empujarlos hacia allí. La posibilidad de enfrentar el dolor con otras armas está tan aplastada como ellos mismos.

    Un auto nuevo, una guitarra eléctrica, una muñeca. Esos son algunos de los objetos que les dan seguridad a los protagonistas de la tercera película de Rose Troche, un relato grupal de la pesada cotidianidad de cuatro familias de un privilegiado barrio residencial. Como escribió el crítico Philip French a la hora de hablar de cine independiente norteamericano, Tolstoi podría haber dicho que todas las familias tristes son iguales. Porque eso es lo que se desprende de una película tan claramente derivativa como La seguridad de los objetos, un homenaje a Altman en su relato grupal basado en un grupo de cuentos de un autor. Y también a una película como Magnolia a la hora de observar tragedias meticulosamente, buscando la redención en esa observación.
    Producida por Catherine Vachon, tal vez la productora independiente estadounidense más experimentada fuera de Miramax, la película de Troche tiene mucho de fórmula. Con buenos actores, evita los golpes bajos, el exitoso abogado descubre una vocación casi mística haciendo soporte a una señora que quiere ganar una camioneta permaneciendo días enteros con sus manos apoyadas en el propio vehículo. Esa mujer no es otra que quien tiene a su hijo en coma, y que participa del concurso para hacerle el regalo a su hija. Esta última tiene la convicción que la camioneta “va a compensar muchas cosas”, y otra vez el sujetarse a una ilusión, la huida sistemática y pertinaz a una realidad menos tormentosa, un movimiento que hace de la melancolía el recurso más siniestro para soportar el dolor de ya no ser. ¿Absurdo? Quizás... ¿pero no lo es acaso levantarse cada mañana sin un motivo para seguir haciéndolo? Buscar recrear las situaciones que ya se vivieron esperando volver a un pasado ilusorio en un futuro irreal es la fórmula perfecta de la frustración.

    "A diferencia de muchos retratos recientes de Hollywood sobre la vida en los suburbios, en las afueras de las ciudades, Troche no quería dar una imagen malvada de ésta, ni quería que los espectadores fueran simplemente unos voyeurs mirando las vidas de cuatro familias. Sinó que deseaba que se sintieran íntimamente ligados a los personajes– incluso aunque no aceptaran sus acciones. “Estos personajes tienen muchas motivaciones diferentes. Todo lo aportan a sus vidas – quienes eran, quienes serán y quienes son ahora. Creo que cuando vemos esto, vemos un personaje que puede hacer cosas erróneas pero que no le convierten necesariamente en mala persona,” dice Troche. Para los productores, este retrato íntimo y honesto de los personajes era refrescante tras la reciente irrupción de películas suburbanas donde los personajes se encuentran uno o dos pasos fuera de la realidad. “Para mí, uno de los principales atractivos del guión era que los personajes estaban definidos de una forma muy intensa. Se parecían tanto a gente que conozco y que recuerdo de mi infancia en los suburbios,” comenta Marcus. “Para mí lo que diferencia a LA SEGURIDAD DE LOS OBJETOS,” añade Berwin, “es que Rose consigue hacer sentir mucha empatía. Estos personajes no son caricaturas. Son personas reales. Y para mí esa es la clave. Eso es lo que la hace mucho más diferente y humana y lo que creo que la pone en otro nivel.” "

    Distanciada de la mirada misantrópica de Todd Solondz, Troche plantea personajes que se terminan de definir más por sus interrelaciones que por sí mismos. Los unen los sentimientos y la búsqueda de reconciliación. Pero la agilidad del montaje escatima información acerca de esos lazos, lo que genera una constante relectura de los personajes y de la naturaleza de sus acciones. Los resortes del dramatismo van surgiendo en la medida en que la historia transcurre, ampliada por flashbacks. Esta fricción y el posterior redimensionamiento de los protagonistas va tensando el relato hasta forzar las relaciones en varios conflictos, que terminan confluyendo en un desenlace moralista y algo complaciente.

    Luego de una presentación antológica (muñecos blancos representando a cada familia), comienzan a enumerarse las disfuncionalidades de grandes y chicos, y el desorden entra en un proceso de ebullición que desemboca en el restablecimiento del orden perdido. El mundo que propone La seguridad de los objetos no tiene rasgos fatalistas (la única muerte aparente está dada en un fuera de campo); más bien es un lugar donde el pasado tiene absoluta injerencia sobre el presente. Por eso la puesta en escena opera como “memoria emotiva”, anclando a los humanos en sus recuerdos, tanto trágicos como felices.

    La música es otro elemento que funciona de esa forma. Como lo hiciera el sueco Lukas Moodysson en su obra, la directora echa mano de la música pop para estrechar el vínculo entre los personajes y reforzar el componente emotivo.

    Este nuevo viaje al interior de los suburbios no pretende horrorizar mediante el cinismo, sino confrontar historias en búsqueda del perdón. Tejiendo este reparto excepcional junto a un complejo guión, la guionista y directora Rose Troche ha creado un tapiz de humor oscuro – un conmovedor drama que pregunta y dice tranquilamente,
     
    ¿En qué depositas tu confianza?
    ¿Qué es lo que te hace sentir seguro?
    ... cuando tienes cosas y de pronto no las tienes, sientes que desaparecieron ...
    ... no me arrepentire de las cosas que hago ...
    ... no tenía que terminar así ...
    ... la vida tambien son cosas bien y mal hechas, ... , al azar ...

    Frases que nos hacemos y decimos en nustra vida diaria, mientras caminamos por la calle de cualquier ciudad del mundo, en cualquier país del mundo, hablemos el idioma que hablemos, nada importa porque todos somos humanos todos tenemos las mismas dudas y los mismos sueños y las ganas de llenar a veces esta vida tan vacia.